THREE SONGS, NO FLASH – IRENE BERNAD

Three Songs, No Flash

Con la consigna “Las tres primeras canciones, sin flash” arrancan la mayoría de conciertos para un fotógrafo musical. Tres canciones, quince minutos, en los que tienes que ver y escuchar ese instante y congelarlo para siempre, mientras lidias con compañeros, luces intermitentes, escenarios desiguales y músicos en constante movimiento. Intuición, rapidez y saber adelantarse a los acontecimientos podrían ser las palabras para definir a un fotógrafo de conciertos hoy en día.


Para poder entender la importancia que tiene la fotografía en el mundo de la música, y más concretamente en un género como es el rock, hay que volver la vista atrás hasta los años 50 en Estados Unidos, cuando el Rock’n’Roll, liderado por Elvis Presley, pieza fundamental de este estilo, se convirtió en un reclamo muy importante a la hora de vender esos nuevo sonidos. Hasta ese momento, la fotografía en el mundo de la música había servido para generar retratos costumbristas de las diferentes generaciones que se iban sucediendo. Y aunque había algunas excepciones, no fue hasta que se intentó explotar la figura de “El Rey del Rock”, el momento en el que la cámara fotográfica ampliaría su campo de acción. The Beatles también tuvieron gran parte de culpa en el crecimiento del terreno fotográfico en aquellos años. Sesiones promocionales infinitas, grandes publicaciones en medios y fotos de directos eran necesarias para poder satisfacer la gran demanda por parte de los ídolos.

Fotografías analógicas en BW que se fueron dilatando y transformando con la llegada de la era digital, dejando casi de lado la monocromía para enfocarse en la variedad de colores. Los medios escritos modernos se han decantado por la fotografía a color, lo que hizo “desaparecer” esa fotografía que siempre he defendido, y que nunca he dejado de realizar, aún sabiendo que no tendrían la repercusión ni la difusión deseadas. Contrastes fuertes, luces, sombras, ausencia de color, es lo que necesito para expresar con la mirada lo que captan mis oídos.


Más de diez años pisando fosos y batallando con seguidores exaltados en medio de la pista, como una más entre esa multitud, captando mis propias emociones en forma de fotografías en blanco y negro.

(ENLACE A GALERÍA DEL AUTOR)

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